La izquierda centrada en la raza, etnia o identidad nacional se llama fascismo

En este blog estamos bastante interesados en la definición de lo que es el fascismo y de su detección, puesto que la narrativa histórica lo encasilla en la derecha ideológica, pero hay dudas al respecto. En esta conferencia, Juan Ramón Rallo toca brevemente el tema al inicio. La conferencia es interesante, aunque se piense distinto al ponente. Recomendable, así que lo compartimos:

 

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La izquierda centrada en la raza, etnia o identidad nacional se llama fascismo

La burbuja del emprendedor


guru
Hace tiempo que aparecen gurús en internet hablando sobre como montarse por cuenta propia. Gente exitosa que decidió montar su negocio online, dejar de lado las compañías grandes y dejar de ser empleado para ser autoempleado. Una extensión de los libros de autoayuda, pero con vídeos, blogs y correos electrónicos. Muchos de estos emprendedores 3.0 (ya no sé por el numero que vamos) sí tienen negocios montados. Escriben libros que venden por su cuenta o en plataformas de autopublicación, generan contenido sobre alguna temática en concreto donde se han hecho expertos, producen cosas (programas o videojuegos, libros, buscadores de ofertas, indexadores…), hay de todo.

Sin embargo, últimamente, como lleva ocurriendo desde la fiebre del oro, la blogosfera (menudo palabro moderno) está llenándose de gente que dice ser emprendedora, independiente y que lleva una vida libre sin ataduras gracias a su negocio online. Es fácil encontrar asesores online que te guían y tutelan en el proceso de descubrir qué negocio puedes montar, cómo quieres que sea tu vida y de qué manera hacerlo realidad. Al fin y al cabo, ellos han hecho lo mismo tiempo atrás y han asesorado a muchos otros que también están viviendo sus sueño. Pero yo digo que es una burbuja, y explicaré los motivos.

Primero de todo: salvo que la persona que se erija como gurú o asesor, tenga negocios o productos de éxito como libros (de diversa temática), sea experto en algún sector particular o venda productos reales, no relacionado con el mismo negocio de asesorar, es muy probable que sea humo lo que vende (aunque ni siquiera sea consciente). Se ha puesto de moda eso de independizarse como blogger a base de asesorar sobre… cómo independizarse como blogger. Pero eso es un pez que se muerde la cola. No se crea valor en sí mismo, no se crea nada productivo. Es un sistema piramidal porque el valor que se vende no es tal. Esto es, el que cuenta cómo, asesorando a gente sobre montar plataformas online, pudo establecerse por su cuenta, no está dando un conocimiento que pueda ser aplicado a cualquier actividad.

De hecho, hay una forma de comprobar si es piramidal o no: visitar los blogs de aquellos que ha asesorado y que promocionan su producto (curso, libro o vídeos). En estos casos de asesoramiento piramidal, resulta que los asesorados… ¡también asesoran sobre cómo vivir una vida plena! Vivir mientras viajas, a base de escribir en el blog y vender a tus lectores libros sobre tus experiencias. Pero tus lectores te leen porque quieren saber cómo vivir viajando, o sin viajar, pero sin oficina. Es decir, quieren hacer lo mismo que tú y por eso consumen tu blog, por eso lo leen a diario intentando sacar consejos o trucos para ello. Pero es un círculo vicioso. Y necesitan, por tanto, un numero de gente mayor cada vez para mantener ese sistema.

Quiero dejar esto claro: si no hay algo que hagan y que les genere ingresos que sea distinto a cómo ser blogger independiente, es probable que sea todo humo. Hay personas que tienen libros y cursos y que ayudan a montar a uno su propio negocio online, pero basado en su propia experiencia: negocios sobre moda y estilo (venden ropa personalizada, complementos o cursos de estilo al vestir), salud y deporte (desde entrenamiento en gimnasio, yoga y otras técnicas de relajación, respiración, running…), tecnología, etcétera. Muchas opciones. Pero la clave es que ofrecen su experiencia sobre su particular modelo de negocio.

Aquí hablo, sin embargo, de aquellos que ofrecen su experiencia sobre asesorar a otras personas. Nada más. Esa es la burbuja. “Cómo ser feliz”, “independizarse vitalmente”, “persigue tu sueño”, “vive sin horarios”… y ellos han conseguido su sueño a base de convencer a otros de perseguir su sueño. Comprando su producto, claro. Y surgen entonces como setas las plataformas de sus alumnos, que promocionan estos gurús, que tienen muchos seguidores porque hablan al corazón: blogs sobre viajes, sobre búsqueda personal, sobre convertirse en escritor de experiencias en países exóticos. Sobre vivir la vida perfecta. Con la intención de conseguir dinero con esa vida para vivir esa vida.

Y eso termina llevando a la desesperación y abandono de la mayoría de esos proyectos, porque como en cualquier sistema piramidal, hay un límite. Bloggers que montan su negocio, se lanzan a la aventura y a medida que va pasando el tiempo tratan de convencerse de que lo que han conseguido está bien, que es lo que querían. Aunque resulta difícil convencerse de eso cuando uno se pasa el día conectado al blog, escribiendo y preparando material, diseñando el blog y obsesionado con las estadísticas y la publicidad, para tener un sueldo (inestable e incierto) equivalente al de un empleado de restaurante de comida rápida.

Y así comencé a sospechar hace tiempo, cuando leía varios blogs del estilo y veía que surgían como setas, que todos los que se apuntaban al curso de independencia bloguera terminaban montando su propia plataforma. Cuando la mayoría de los alumnos terminaban montando plataformas similares, que no contaban nada más allá de que vivían viajando, de su búsqueda de la felicidad y de cómo por fin se habían atrevido a dar el salto, pero nunca ofrecían un producto concreto, un servicio o algo similar, me mosqueé. Empecé a sospechar que quizá era humo. Está muy bien eso de vivir aventuras, dejar el trabajo y decidir montar un blog, contarle al mundo cómo te has salido del sistema. Sin embargo, nunca terminaban de explicar de dónde salía el dinero que les mantenía. La mayoría de los casos, del ahorro. Otros, de trabajar como escritores freelance para otros medios más grandes… así que no eran independientes. Y la triste realidad es que la mayoría han terminado desapareciendo, abandonando ese proyecto. Algunos han escrito un libro sobre sus experiencias viajando sin currar, y han conseguido reservas del mismo. Pero en un número tan exiguo que les valdrá para sobrevivir mientras buscan un trabajo.

Supongo que valdrá la experiencia para muchos; algunos pueden vivir de ello y les gusta. Para mí, la conclusión es que si no creas valor, si no te especializas en algo, no tienes nada.

La burbuja del emprendedor

La píldora masculina y el miedo

 

marteAparecen desde hace un tiempo algunos artículos anunciando importantes avances en la investigación de la píldora anticonceptiva masculina. En algunos blogs se plantean que sea falta de interés comercial por parte de las empresas, cosa que puede ser cierto. Parece que también hay factores médicos que hacen que sea más complicado, en general. Pero aparecen de vez en cuando otros, poniendo en duda la efectividad de la misma. Y uno se pregunta ¿pero no era bueno? Es normal, cuando un sector de la sociedad ve peligrar el control que tiene sobre algún aspecto vital de la misma, las justificaciones, miedos y los intentos de manipulación moral se utilizan como una medida de prevención o para minimizar pérdidas.

Sí, si alguien se pregunta, el control que supone la píldora sobre la relación de pareja es muy alto. Al fin y al cabo, consiste en delegar esa responsabilidad sobre uno de los dos, y las consecuencias de un error (intencionado o no) son grandes. Por suerte, la mayoría de la gente lo lleva bien, aunque seguro que todos conocemos casos en que la píldora falló (ese porcentaje pequeño). Lo que no se sabe es exactamente el motivo. En cualquier caso, embarazo.

Ahora, respecto a la píldora masculina, tienen dudas, aparecen miedos. Y una doctora especializada en salud de la mujer, según este artículo, tiene tres pegas principales:

  • Filosóficamente, sería ideal la corresponsabilidad. Podría considerarse un buen avance en la igualdad de hombre y mujer, al menos en este asunto, y en el equilibrio de sus relaciones. Pero, poniendo los pies sobre la tierra, es muy complicado que de momento la mujer acepte la píldora masculina. Cualquier alteración, mal uso o descuido tendrían un impacto directo sobre la mujer y sobre su cuerpo.

  • Habría que educar a los hombres para asumir esta tarea con la seriedad que merece. Mientras tanto, la mujer tiene el derecho y el deber de controlar si quiere o no un embarazo porque es su cuerpo el que va a recibir esa vida.

  • En sus investigaciones, los científicos tratan de responder a las exigencias o requisitos que debería tener una píldora masculina para que fuese viable. Que actúe con inmediatez. Que no disminuya la libido. Que su impacto en la fertilidad sea reversible. Sin secuelas negativas sobre sus espermatozoides o futuros embriones. Y sin efectos secundarios. Suponiendo que su lista de deseos quedase satisfecha, vendría otra pregunta decisiva: ¿Se sometería el hombre a los controles médicos periódicos y a la planificación que le exigiría la píldora? Quizá, llegado el momento y con tal de evitar mayores quebraderos, optase por continuar con alguno de los métodos que tiene actualmente a su disposición, el preservativo, la vasectomía o, quién sabe, la abstención sexual.

En esta sociedad tan patriarcal y opresora, curiosamente, no paramos de ver como se denigra al hombre, como se le acusa de todos los males y como se le desprecia y ridiculiza a la mínima ocasión. Pero vayamos por partes.

  • No hay problema con esto: ambos se toman la pastilla y punto. Es curioso, porque se asume que con esta pastilla se intenta beneficiar a la mujer. Pero la idea es que sea el hombre el que pueda controlar también su reproducción sin necesidad de condones o abstención sexual. Por otro lado, parece que se asume que el mal uso o descuido por parte de la mujer de la píldora, o no ocurre o no tiene efectos directos sobre la vida del hombre. En un embarazo la mujer tiene que decidir si tenerlo o abortar (con las consecuencias que ello implica en ambos casos). El hombre no tiene elección alguna, teniendo también consecuencias para toda la vida. Así que es lo mismo: una cuestión de confianza en la pareja. Aunque aquí parece que ciertas personas tienen miedo o desconfianza por defecto de los hombres. ¿Eso no es algo parecido a la misandria? Será otra cosa…
  • Volvemos a ver el tema de los hombres vistos como descerebrados, infantiles o idiotas. Y todo de nuevo centrado solo en la mujer, sin entender (o querer entender) el punto de vista del hombre. ¿En serio creen que un hombre se lo tomaría a broma?¿Piensan que a un hombre le da lo mismo tener un hijo, con la forma tan brutal en que eso afecta a su vida? Por otro lado, parece que nunca se plantea en esta sociedad tan patriarcal y machista (¿o era micromachista?) el derecho de un hombre a su propia reproducción. Todos sabemos que uno se puede convertir en una cartera con patas si tiene mala suerte.
  • Este punto es un despropósito que muestra el grave desprecio por el hombre en general que tiene la doctora. Respecto a los difíciles requisitos, no creo que sean más difíciles que los que había respecto a la píldora femenina. La cosa es que se dedican más recursos (de manera regular) a la salud femenina que a la masculina.
    ¿Se sometería el hombre a los controles médicos periódicos y a la planificación que le exigiría la píldora? Tanto como una mujer. De hecho, me surge la duda: si los controles con la píldora son tan periódicos, ¿como es que sigue fallando? ¿Será que cuando falla hay descuido por parte de la mujer? Es triste ver que ha cuajado la creencia de que los hombres son irresponsables y descuidados, que no se toman en serio nada. A pesar de que las evidencias en el día a día muestran todo lo contrario.

Si finalmente se comercializa la píldora anticonceptiva masculina, creo que veremos un alto uso de la misma por parte de muchos hombres. Y veremos también muchas mujeres quejándose de ello, hablando de la incertidumbre de saber si se ha tomado la píldora o no, si ha cometido un error o no. Simplemente será una pequeña ventana al mundo de un hombre cuando confía en su pareja respecto a la píldora, con la diferencia de que si el hombre comete un error, la mujer aún tendrá elección (por dura que sea).

Es triste sin embargo, ver que la imagen que se ha ido vendiendo durante años sobre el macho descerebrado, sobre todo lo masculino como malo o dañino, ha calado tanto en la sociedad que ya se asume por defecto que de alguna forma la cagarán, que lo harán mal, o que harán el mal. Y está bien hacerlo, por cierto, socialmente hablando. Está aceptado. Pienso en qué reacciones surgirían si alguien plantease que la píldora masculina es necesaria porque las mujeres son olvidadizas e irresponsables, o que voluntariamente dejan de tomarla, todo sin datos, como se hace aquí. Se me aparecen varios escenarios de mofa, burla, insultos o ataques a quién tal cosa dijese, desde medios como éste, de periodistas como la que firma el artículo, y otras con más fama de radicales. Pero ya saben, en esta sociedad tan machista y opresora con la mujer, resulta que insultar y reírse de los hombres como colectivo, de manera genérica y sin ninguna prueba, es totalmente correcto. Hagan lo contrario y vean. Luego piensen sobre el sentido de las palabras “sociedad tan machista y opresora con la mujer“. Algo no cuadra.

En conclusión, puede ser el temor a perder un gran poder de control. Puede ser la simple costumbre. Pero, aunque una gran parte de la población lo verá como un avance, estos artículos aparecerán más y con más agresividad si eventualmente la píldora masculina comienza a ser viable o una realidad. Tiempo al tiempo…

La píldora masculina y el miedo