La píldora masculina y el miedo

 

marteAparecen desde hace un tiempo algunos artículos anunciando importantes avances en la investigación de la píldora anticonceptiva masculina. En algunos blogs se plantean que sea falta de interés comercial por parte de las empresas, cosa que puede ser cierto. Parece que también hay factores médicos que hacen que sea más complicado, en general. Pero aparecen de vez en cuando otros, poniendo en duda la efectividad de la misma. Y uno se pregunta ¿pero no era bueno? Es normal, cuando un sector de la sociedad ve peligrar el control que tiene sobre algún aspecto vital de la misma, las justificaciones, miedos y los intentos de manipulación moral se utilizan como una medida de prevención o para minimizar pérdidas.

Sí, si alguien se pregunta, el control que supone la píldora sobre la relación de pareja es muy alto. Al fin y al cabo, consiste en delegar esa responsabilidad sobre uno de los dos, y las consecuencias de un error (intencionado o no) son grandes. Por suerte, la mayoría de la gente lo lleva bien, aunque seguro que todos conocemos casos en que la píldora falló (ese porcentaje pequeño). Lo que no se sabe es exactamente el motivo. En cualquier caso, embarazo.

Ahora, respecto a la píldora masculina, tienen dudas, aparecen miedos. Y una doctora especializada en salud de la mujer, según este artículo, tiene tres pegas principales:

  • Filosóficamente, sería ideal la corresponsabilidad. Podría considerarse un buen avance en la igualdad de hombre y mujer, al menos en este asunto, y en el equilibrio de sus relaciones. Pero, poniendo los pies sobre la tierra, es muy complicado que de momento la mujer acepte la píldora masculina. Cualquier alteración, mal uso o descuido tendrían un impacto directo sobre la mujer y sobre su cuerpo.

  • Habría que educar a los hombres para asumir esta tarea con la seriedad que merece. Mientras tanto, la mujer tiene el derecho y el deber de controlar si quiere o no un embarazo porque es su cuerpo el que va a recibir esa vida.

  • En sus investigaciones, los científicos tratan de responder a las exigencias o requisitos que debería tener una píldora masculina para que fuese viable. Que actúe con inmediatez. Que no disminuya la libido. Que su impacto en la fertilidad sea reversible. Sin secuelas negativas sobre sus espermatozoides o futuros embriones. Y sin efectos secundarios. Suponiendo que su lista de deseos quedase satisfecha, vendría otra pregunta decisiva: ¿Se sometería el hombre a los controles médicos periódicos y a la planificación que le exigiría la píldora? Quizá, llegado el momento y con tal de evitar mayores quebraderos, optase por continuar con alguno de los métodos que tiene actualmente a su disposición, el preservativo, la vasectomía o, quién sabe, la abstención sexual.

En esta sociedad tan patriarcal y opresora, curiosamente, no paramos de ver como se denigra al hombre, como se le acusa de todos los males y como se le desprecia y ridiculiza a la mínima ocasión. Pero vayamos por partes.

  • No hay problema con esto: ambos se toman la pastilla y punto. Es curioso, porque se asume que con esta pastilla se intenta beneficiar a la mujer. Pero la idea es que sea el hombre el que pueda controlar también su reproducción sin necesidad de condones o abstención sexual. Por otro lado, parece que se asume que el mal uso o descuido por parte de la mujer de la píldora, o no ocurre o no tiene efectos directos sobre la vida del hombre. En un embarazo la mujer tiene que decidir si tenerlo o abortar (con las consecuencias que ello implica en ambos casos). El hombre no tiene elección alguna, teniendo también consecuencias para toda la vida. Así que es lo mismo: una cuestión de confianza en la pareja. Aunque aquí parece que ciertas personas tienen miedo o desconfianza por defecto de los hombres. ¿Eso no es algo parecido a la misandria? Será otra cosa…
  • Volvemos a ver el tema de los hombres vistos como descerebrados, infantiles o idiotas. Y todo de nuevo centrado solo en la mujer, sin entender (o querer entender) el punto de vista del hombre. ¿En serio creen que un hombre se lo tomaría a broma?¿Piensan que a un hombre le da lo mismo tener un hijo, con la forma tan brutal en que eso afecta a su vida? Por otro lado, parece que nunca se plantea en esta sociedad tan patriarcal y machista (¿o era micromachista?) el derecho de un hombre a su propia reproducción. Todos sabemos que uno se puede convertir en una cartera con patas si tiene mala suerte.
  • Este punto es un despropósito que muestra el grave desprecio por el hombre en general que tiene la doctora. Respecto a los difíciles requisitos, no creo que sean más difíciles que los que había respecto a la píldora femenina. La cosa es que se dedican más recursos (de manera regular) a la salud femenina que a la masculina.
    ¿Se sometería el hombre a los controles médicos periódicos y a la planificación que le exigiría la píldora? Tanto como una mujer. De hecho, me surge la duda: si los controles con la píldora son tan periódicos, ¿como es que sigue fallando? ¿Será que cuando falla hay descuido por parte de la mujer? Es triste ver que ha cuajado la creencia de que los hombres son irresponsables y descuidados, que no se toman en serio nada. A pesar de que las evidencias en el día a día muestran todo lo contrario.

Si finalmente se comercializa la píldora anticonceptiva masculina, creo que veremos un alto uso de la misma por parte de muchos hombres. Y veremos también muchas mujeres quejándose de ello, hablando de la incertidumbre de saber si se ha tomado la píldora o no, si ha cometido un error o no. Simplemente será una pequeña ventana al mundo de un hombre cuando confía en su pareja respecto a la píldora, con la diferencia de que si el hombre comete un error, la mujer aún tendrá elección (por dura que sea).

Es triste sin embargo, ver que la imagen que se ha ido vendiendo durante años sobre el macho descerebrado, sobre todo lo masculino como malo o dañino, ha calado tanto en la sociedad que ya se asume por defecto que de alguna forma la cagarán, que lo harán mal, o que harán el mal. Y está bien hacerlo, por cierto, socialmente hablando. Está aceptado. Pienso en qué reacciones surgirían si alguien plantease que la píldora masculina es necesaria porque las mujeres son olvidadizas e irresponsables, o que voluntariamente dejan de tomarla, todo sin datos, como se hace aquí. Se me aparecen varios escenarios de mofa, burla, insultos o ataques a quién tal cosa dijese, desde medios como éste, de periodistas como la que firma el artículo, y otras con más fama de radicales. Pero ya saben, en esta sociedad tan machista y opresora con la mujer, resulta que insultar y reírse de los hombres como colectivo, de manera genérica y sin ninguna prueba, es totalmente correcto. Hagan lo contrario y vean. Luego piensen sobre el sentido de las palabras “sociedad tan machista y opresora con la mujer“. Algo no cuadra.

En conclusión, puede ser el temor a perder un gran poder de control. Puede ser la simple costumbre. Pero, aunque una gran parte de la población lo verá como un avance, estos artículos aparecerán más y con más agresividad si eventualmente la píldora masculina comienza a ser viable o una realidad. Tiempo al tiempo…

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