La Neolengua de Carmena

La realidad se acerca a la ficción. Por si alguien tenía dudas sobre la obsesión de la izquierda de controlar el pensamiento y alterar la percepción de la realidad, Carmena ha demostrado lo que hay detrás. Su guía para periodistas acerca de la prostitución es un manual para alterar esa realidad, imponer una narrativa que no se corresponde con la realidad, dejando fuera las partes de la misma que no conviene al discurso feminista-marxista.

Parece que se han cansado de que haya gente, colectivos y asociaciones que muestran constantemente que el de la prostitución es un problema muchísimo más complejo y con muchos más actores que el proxeneta tratador de blancas y la mujer víctima explotada. Con los géneros tal cuál, por el patriarcado, no porque hayan diferencias entre sexos biológicamente. ¿Mujeres que ejercen la prostitución voluntariamente? Rompen la narrativa, así que hay que invisibilizarlas. ¿Clientes que más que sexo buscan compañía? Perdedores que merecen ser deshumanizados. ¿Prostitución de alto nivel donde la prostituta elige, no ya el modo de vida, sino su clientela? Serán ricos que, como sabemos, son los malos.

Esa tendencia a simplificar los problemas reales tiene dos consecuencias: primera, que no solo no soluciona ningún problema, sino que generalmente lo empeora. Negando la realidad de una prostitución voluntaria, consensuada y entre adultos, impide que entre en la protección de la legislación, que salga del mundo sumergido, y convierte a sus actores en presas fáciles para las mafias y los delincuentes. Segunda consecuencia: establece la narrativa ideológica deseada. No importa que provoque que las víctimas reales de ese mundo de la prostitución terminen siendo más víctimas, no importa que los que no eran víctimas terminen siendolo por la desprotección a la que se les avoca. No se trata de ayudar y proteger realmente a las mujeres víctimas de la explotación sexual. Se trata de imponer la ideología de género que defienden, a pesar de todos y contra la realidad misma.

Esta es la nueva política. La realidad no importa y entender los problemas es irrelevante. La historia, la cultura y la realidad son una molestia que hay que tergiversar. Se trata de imponer una ideología y unas creencias. Si alguien se queda fuera, si alguien no encaja en la narrativa de víctima-opresor (puesto que es la única narrativa de la izquierda desde su origen), peor para ellos. No se engañen, que a estos salvadores no les importan las víctimas reales, no les importan las mujeres, no les importan los que sufren. Únicamente las víctimas que reafirman sus creencias, las mujeres que encajan en sus feminismos modernos, los que sufren y sirven para promover su programa político, social y de pensamiento único. Por eso lo que una persona hace puede ser deplorable y asqueroso, pero si lo hace otra que es de su manada, ya no es un problema ni noticia. Como ya dijimos varias veces (y no somos los únicos) el fascismo nació y tiene su semilla en el socialismo.

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