El lenguaje vacio del neomarxismo

Es algo intrínseco, parece, a la ideología neomarxista hablar con palabras rimbombantes pero con una carencia de significado real. Quizá es debido a su origen generalmente académico y burgués. En cualquier caso, da siempre la sensación que la intención es mostrarse grandilocuentes, trascendentes y por encima, intelectualmente, de los demás. Aquellos que dicen ser del pueblo y representarlo, terminan alejándose del mismo, con un lenguaje tan metafísico que pierde el significado. La estética de la lengua llevado a su extremo.

http://gaceta.es/noticias/programa-vistalegre-13012017-1234

“Podemos necesita ser una fuerza política más abierta, no resistencialista, sino aprovechar las nuevas oportunidades del nuevo ciclo para cumplir con las tareas de convertirse en fuerza de gobierno y construir pueblo”

En un primer momento, parece tener sentido. Pero si uno lo analiza, se ve que son solo ideas, sin concreción ninguna. Qué es ser “más abierta“? Abierta a críticas, a nuevas ideas, a personas? De qué forma? A qué se refiere con “no resistencialista” (palabra que no existe en la RAE, por cierto)? Respecto al nuevo ciclo, a qué se refiere? Al nuevo ciclo con un nuevo gobierno? O al nuevo ciclo mas ‘institucional’ del partido? O al momento del partido con mayor división interna? Y lo de construir pueblo, muy marxista pero de nuevo carente de significado o concreción. Construirlo cómo? En sentido social, político, cultural, económico? Sera algo holístico, supongo.

Otra tendencia muy de neomarxismo es el tema de la ausencia de liderazgo claro, conflictos internos, etc. Ha pasado siempre en la izquierda. El origen creo tiene que ver con su innato rechazo de la autoridad. Lo mantienen como seña de identidad, el rechazo a la autoridad (sobre todo si es de derechas, o es la policía), su rechazo dialéctico al poder como un objetivo. El problema es que el poder es una tendencia natural (más todavía en política, que es la meta) porque en grandes sociedades es irreal pretender el consenso. Los intereses opuestos son la norma. Así que al final renuncian a asumir una estructura piramidal de poder para intentar ser coherentes con su discurso. Pero resulta que todo el que plantea una idea, quiere el poder para implementarla, así que terminan a garrotazos (dialécticos, al menos) para conseguirlo, pero sin que parezca que lo quieren.

Y así, Podemos, que era la revolución nunca vista en política, decían, ha terminado siendo otro partido más de corte neomarxista, luchando por el poder como todo hijo de vecino (lo cual no es malo, salvo que uno se crea eso de gobernar entre todos) y que se integra cada vez más, en el odiado ‘establishment‘. Se institucionalizara y sera otra fuerza mas, con sus pros y sus contras.

El lenguaje vacio del neomarxismo