El éxito de lo incorrecto

Hoy en día, romper con lo políticamente correcto da, inevitablemente visibilidad y fama, reconocimiento. La pregunta es ¿por qué es así? ¿Es que la gente es mala? ¿O ha empeorado con los años? No, el problema es que en los inicios de la corrección política tal como la conocemos, del cambio social que conllevaba, tenia sentido. Se trataba de eliminar ciertas tendencias y pensamientos anticuados. El racismo (ni interiorizado ni micro-racismo, sino puro y duro racismo a la vista de todos), la homofobia, etc. Pero ha llegado un momento en que no se puede criticar. No ya protestar o admitir públicamente estar en contra de algo (matrimonios gays, aborto… hay muchos temas), sino hacer una critica constructiva.

Cuando se llega a ese punto, se está en una dictadura social. No se es libre de opinar y decir algo en público sin sufrir las consecuencias, que consisten en un acoso y derribo por parte de turbas digitales y no digitales que desprestigian tu carrera, te hacen perder el trabajo o incluso tu casa. Solo por expresar una idea u opinión contraria a la Opinión Correcta. Eso es opresión y censura. Y los que oprimen son los mismos que se quejaban hace años de no poder expresarse libremente. Al final, se trata de una carrera a ver quién llora mas para conseguir ser la Víctima Oficial. Una vez conseguido, cualquier crítica es pintada como un abuso. Puesto que al ser supuesta victima, se está indefenso. Salvo que es al contrario.

En estas circunstancias, resulta que alguien decide levantar la voz. No tienen nada que perder o les da igual. Y, sorprendentemente (o no), una cantidad enorme de personas apoyan y aplauden a ese nuevo vocero. (Como por ejemplo, Ojeda). Todos se sorprenden de que diga esas cosas y la gente le aplauda. Les llaman idiotas e incultos, intentan crear una mala percepción de aquellos que siguen a quien ha roto las reglas, para usar la vergüenza social y evitar que gane más influencia. El problema no es ese. El problema es que esas personas llevaban tiempo sintiéndose diferentes. Veían el mundo, veían lo que les rodeaba y veían la historia que les contaban. Y nada encajaba. Pensaban que estaban solos y nadie mas veía lo que ellos veían… hasta que aparece esa nueva Voz. Y se sienten aliviados. Se ha hecho una brecha en la pared y se ve el otro lado. Cada vez más personas se unen a las criticas, a las dudas y a los nuevos planteamientos.

Y no es que compartan todo lo que se dice. Es que comparten la idea de que cualquier concepto o principio social TIENE que ser susceptible a crítica. Y disfrutan del hecho de que alguien haga una critica fuerte y completa a uno de los muchos temas tabú, aunque no estén de acuerdo con ella. Disfrutan la libertad, es lo que les atrae.

Feminismo, inmigración, aborto, economía y política. Esta censura abarca todo y, por tanto, la contrarreacción también abarca todos los ámbitos. Creo que puedo nombrar (y en el blogroll lo tendreis pronto) al menos un blog que critique o ponga en tela de juicio los aspectos mas normalizados de los temas que he escrito.

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El éxito de lo incorrecto

Algunas paradojas contemporáneas

Nota: mi portátil murió, así que escribo esto desde el móvil, con el lío que conlleva. La falta de enlaces y referencias correspondientes será solucionada en breve.

Como ya hemos comentado por aquí otras veces, la era posmoderna que nos ha tocado vivir está cuajada de contradicciones. Aquí procuraré hacer una compilación de algunas:

  • Mientras más igualitaria es una sociedad, más obsesionada parece mostrarse por la igualdad. La “igualdad” no se concibe como una meta alcanzable sino como una idea sublime poco definida (sin parámetros) o un mito para la revolución permanente, para la justificación de programas políticos de extrema izquierda. Los problemas que preocupan a los Guerreros de la Justicia Social, al verse solventados parcial o totalmente en Occidente, se fragmentan en microproblemas y así siempre hay un enemigo en el horizonte: escondido en la “estructura” social o económica, en la gramática o en el pensamiento. A la vez, no se critica la existencia de esos grandes problemas fuera de Occidente, sino que se justifican como parte de su identidad. Identidad que se niega por “reaccionaria”, por cierto, a los pueblos europeos.
  • En las últimas décadas del siglo XX proliferó la literatura tecno-optimista: hubo gurús que afirmaron que “la era digital” traería más progreso, más horizontalidad y democratización y ciudadanos mejor informados. Aunque quizá sea pronto para decirlo, se trata más bien de un panorama con claroscuros: Internet refleja también los límites del mundo offline: hay jerarquías, hay ruido informativo, hay propaganda. Encontrar información veraz y de calidad es tan complicado como siempre, si el sujeto no tiene la cabeza bien amueblada ya de partida. En cuanto al modelo productivo asociado al mundo digital, hemos visto que los ganadores en el juego son jóvenes, con estudios en disciplinas STEM y un alto o muy alto CI. Es decir: la concepción no-igualitaria del hombre se percibe como hecho biológico también en el supuestamente democrático  “mundo digital”. 
  • Aunque estamos rodeados de estímulos sexuales y creemos que nuestra época es más promiscua tras la revolución sexual practicamos menos sexo que las generaciones anteriores. Hay varias explicaciones: el auge de las enfermedades venéreas y la subida de los estándares sexuales que ha traído la abundancia de pornografía gratuita, entre otras. Hay una especie de estratificación del mercado sexual que se alimenta de la espiral de vanidad y hedonismo que traen aparejadas ciertas redes sociales o aplicaciones de ligoteo. 
  • Las ciencias biológicas (genética, psicología evolucionista, neurociencia, etc.) han tenido el mal gusto de no apoyar los fundamentos igualitaristas de la modernidad. Más bien, han mostrado como hecho científico que “el género humano”, más que una unidad, es un mosaico complejo de diferencias entre individuos, entre sexos y entre poblaciones. Esto es una consecuencia normal si, como se ha demostrado, no hemos dejado de evolucionar global ni localmente. No es muy serio creer que la evolución nos ha afectado por completo… excepto de cuello para arriba (el particular creacionismo de la izquierda posmoderna).
  • En los países donde más se ha invertido en igualdad sexual y en cerrar “brechas de género”, irónicamente, la brecha de género en profesiones se ha acrecentado. Además, los igualitarios países nórdicos sufren más “violencia de género” que los países “patriarcales” sureuropeos.
  • La genial paradoja de que los grupos contra la intolerancia empleen la censura, la falacia moralista, la difamación, el apoyo institucional, el linchamiento en las redes y, en fin, una completa estrategia de intolerancia (ahora conocida con el ridículo eufemismo de “tolerancia 0”), mientras los “intolerantes” piden libertad de expresión y libertarismo cultural para discutir libremente y sin tumultos temas fuera de la burbuja de lo políticamente correcto.
Algunas paradojas contemporáneas